Viernes 26 de Abril 2024
ISLA DE PASCUA

Más Allá de la Vista: Descubriendo los Secretos Sensoriales de Rapa Nui

Sumérgete en una experiencia multisensorial única en el rincón más alejado del mundo.

(Fuente: Pinterest).
Escrito en ENTRETENIMIENTO el

Eso es exactamente lo que experimentan los visitantes de la Isla de Pascua, uno de los destinos más enigmáticos y cautivadores del mundo. Contrario a lo que se suele pensar, los seres humanos tenemos siete sentidos, no solo cinco, según la neurociencia, los más conocidos son el gusto, el olfato, la vista, el oído y el tacto, que nos permiten percibir el mundo exterior.

Pero también contamos con otros dos sentidos que nos permiten percibir nuestro propio cuerpo y sus movimientos. Vamos a explorar cómo estos siete sentidos se despiertan en esta isla y cómo cada uno de ellos nos conecta con su esencia y su legado. Imagina llegar a una isla remota en medio del océano Pacífico y encontrarte con cientos de gigantescas cabezas de piedra que parecen observarte fijamente.

La Isla de Pascua, también conocida como Rapa Nui, es una de las islas habitadas más aisladas del mundo, ubicada en el océano Pacífico a más de 3.000 km de la costa de Chile, los primeros habitantes de la isla fueron los polinesios, que llegaron en canoas desde otras islas del Pacífico, probablemente las Marquesas, entre los siglos IV y XIII d.C.

La cultura rapanui es famosa por sus moái, enormes estatuas de piedra con forma humana que representaban a los ancestros y que se colocaban sobre plataformas ceremoniales llamadas ahu. Muchos de los moái se tallaron en la cantera de Rano Raraku, donde se pueden ver cientos de estatuas inacabadas o abandonadas.

Sin embargo, hoy en día hay quienes expresan que al conocer y estar presente en esta isla, experimentan o desarrollan aún más sus sentidos. Los moais, como se llaman estas estatuas, son el legado de una antigua civilización que habitó la isla hace más de mil años.

Estas figuras, pueden pesar más de 80 toneladas, fueron talladas en el volcán Rano Raraku, y luego transportadas a diferentes plataformas ceremoniales llamadas ahu, donde se colocaron mirando al interior de la isla. La isla está formada por tres volcanes, que le dan una forma triangular y una topografía irregular. El volcán Rano Kau tiene un cráter con un lago interior, donde crecen plantas endémicas y se observan aves marinas.

(Fuente: Pinterest).

En el punto más alto de la isla, se encuentra el volcán Maunga Terevaka, desde donde se puede ver el horizonte en todas direcciones, Poike es el más antiguo y el más erosionado, y tiene una cueva con pinturas rupestres. Lo primero que llama la atención al llegar a la Isla de Pascua es la visión de sus impresionantes moais, las gigantescas estatuas de piedra que representan a los ancestros de los habitantes de la isla.

Cada moai tiene una forma, un tamaño y una expresión únicos, que reflejan la personalidad y el linaje de los ancestros que representan. No solo por la belleza de sus paisajes, sino también por la historia y la cultura que se reflejan en sus moais, las gigantescas estatuas de piedra, los moais nos cuentan la historia de una civilización que se desarrolló en aislamiento durante siglos, y que logró crear una obra de arte única en el mundo.

Nos muestran la grandeza y la decadencia de una sociedad que tuvo que enfrentarse a desafíos ambientales, sociales y políticos. Estas figuras, pueden medir hasta 10 metros de altura y pesar más de 80 toneladas, fueron talladas hace siglos en el volcán Rano Raraku, y luego transportadas a diferentes plataformas ceremoniales llamadas ahu, donde se colocaron mirando al interior de la isla.

Los moais son el símbolo de la Isla de Pascua y de su cultura ancestral, y te transmitirán una sensación de respeto, admiración y misterio. Estas y otras preguntas siguen fascinando tanto a los arqueólogos como a los turistas que visitan y admiran los moais, el emblema de la Isla de Pascua y de su cultura ancestral.

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Estas majestuosas obras de arte transmiten una sensación de respeto, admiración y misterio, y nos invitan a reflexionar sobre el pasado, el presente y el futuro de la humanidad. Algunos de los lugares más impresionantes para verlos son el ahu Tongariki, donde se alinean 15 moais frente al mar.

El ahu Nau Nau, donde se encuentran los moais mejor conservados y con sombreros de piedra roja llamados pukao, y el ahu Akivi, donde los siete moais miran al mar, siguiendo la leyenda de los siete exploradores que llegaron a la isla por primera vez, estar allí te permite apreciar una variedad de colores, paisajes y una naturaleza fascinante y llena de misterios.

La visión de los moais es solo el comienzo de esta experiencia sensorial, percibir los sonidos del entorno para conocer, el sonido que más se escucha en la Isla de Pascua es el del mar, que baña sus costas con olas bravas y espumosas. Este es la fuente de vida de los rapa nui, el pueblo originario de la isla, que lo llama Te Moana Nui a Kiva, el gran mar de un solo continente.

Atrajo a los primeros pobladores polinesios a la isla, el que les proporcionó alimento y recursos, y el que les aisló del resto del mundo durante siglos. Es el escenario de la competencia del hombre pájaro, una tradición ancestral que consistía en que los jóvenes guerreros nadaran hasta el islote de Motu Nui, donde debían conseguir el primer huevo de la temporada de la gaviota sagrada, y regresar con él hasta la aldea de Orongo, donde el ganador era coronado como el líder espiritual y político de la isla por un año.

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Sus ondas sonoras te envuelven con su fuerza, su ritmo y su melodía, y te hará sentir la conexión con la naturaleza y la historia de la isla. Te transmite la energía, la vitalidad y la magia de la isla, el sonido de los pájaros es otro regalo de la naturaleza que experimentan quienes visitan la isla.

Los pájaros son los que nos revelan la variedad de especies que habitan allí, desde el tiuque, un ave rapaz que se alimenta de roedores, hasta el toromiro, un pájaro pequeño y amarillo que se extinguió en la isla en los años 70. Nos recuerdan la importancia que tuvieron para los rapa nui, que los veneraban como mensajeros de los dioses y como símbolos de fertilidad.

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Te deleitan con sus cantos, sus trinos y sus graznidos, que llenan el aire de armonía y de alegría. Te ayudarán a conectar con la naturaleza, la biodiversidad y la espiritualidad de la isla, el sonido de la brisa del viento también aporta su esencia. Nos muestra la variedad de aromas que se pueden percibir en la isla, y con ella que se haga presente el sentido del olfato.

El olfato, otro sentido que se intensifica en la Isla de Pascua, gracias a los aromas que emanan de su flora y su gastronomía. La isla alberga una vegetación diversa y exuberante, con palmeras, plátanos, hibiscos, jazmines y gardenias, que impregnan el aire con su fragancia dulce y tropical. Además, posee una cocina auténtica y deliciosa, basada en los productos del mar y de la tierra, como el atún, el pulpo, el camote, el taro y el plátano.

Uno de los platos más emblemáticos y sabrosos es el curanto, que consiste en cocinar carne, pescado, mariscos y verduras en un hoyo en el suelo, cubierto con piedras calientes y hojas de plátano, lo que le da un sabor ahumado y jugoso. El olfato nos permite disfrutar de los sabores y las esencias de la isla, acercándonos a su cultura e identidad, la isla ofrece una gastronomía rica y variada, que combina los sabores del mar y de la tierra, con influencias polinesias, chilenas y europeas.

Algunos de los platos que no puedes dejar de probar son el ceviche de atún, el pescado frito con arroz y ensalada, el pastel de plátano con carne, el poe de zapallo y el mahi mahi, un postre a base de plátano, harina, leche y azúcar. El gusto te permite saborear la isla y sus productos, llenándote de energía y vitalidad.

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Muchos visitantes destacan el olfato como uno de los sentidos que más disfrutan en la Isla de Pascua, los aromas te transportan a un mundo mágico y ancestral, donde la naturaleza y la cultura se fusionan. El tacto te permite entrar en contacto con sus elementos naturales y sus objetos artesanales. La isla tiene una geografía diversa y sorprendente, donde se mezclan las playas de arena blanca y fina, como Anakena o Ovahe, con los acantilados rocosos y escarpados, como los de la península de Poike o los de la costa sur.

También posee una artesanía única y original, que refleja su cultura y su simbología, como los collares de conchas, las estatuillas de madera, los tatuajes de henna y los sombreros de paja. El tacto nos permite sentir la isla y sus formas, conectándonos con su espíritu y su creatividad. Al tocar estos objetos, las personas experimentan una conexión especial, que puede ser emocional, intelectual, estética o espiritual.

Esta conexión depende de la sensibilidad, el interés y el conocimiento de cada persona, así como del valor y el contexto del objeto, una persona puede sentir una conexión emocional al tocar un objeto que le recuerda a un ser querido, a una experiencia personal o a un sueño.

La conexión intelectual se produce al aprender algo nuevo, al resolver un enigma o al descubrir una historia. Una conexión estética se da al apreciar la belleza, la originalidad o la armonía de un objeto. Y una conexión espiritual se establece al sentir una energía, una inspiración o una trascendencia. Es por ello que muchos de quienes visitan la Isla de Pascua encuentran en el tacto una forma especial de conectar. Un momento especial para absorber la energía y conocer sobre este lugar misterioso desde otro sentido.

(Fuente: Pinterest).